Crónica Jubileo de Cofradías

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Hace un mes y algunos de nosotros aún estamos parados frente a la fachada de la Catedral con
una sonrisa de la felicidad plena que nos regaló el pasado 15 de noviembre.
La jornada del Jubileo de las Cofradías de la Diócesis de Cartagena escribió una página de oro
en la historia de nuestras corporaciones, de la Delegación y de la propia Diócesis. Desde el
comienzo de la semana, con la llegada de las imágenes y la terminación de su exposición desde
el martes 11 de noviembre hasta la culminación del Jubileo con la Eucaristía y la Magna
Procesión todo fue un ir y venir de devoción popular y que, en las jornadas postreras del
adviento, a las puertas de la Natividad de Cristo, aún sigue impregnándonos a muchos
cofrades.
Fueron miles quienes procesionaron, centenares de miles quienes presenciaron el cortejo y
otros tantos de miles de noticias, repercusiones en redes sociales, viajes, artículos, videos y
fotografías las que a día de hoy dejan aún vivo el recuerdo de esta ‘magna’ jornada.
El 15 de noviembre amaneció pleno de luz cuando comenzaron a abrirse de par en par las
puertas de los templos que acogieron a las cofradías venidas de 11 municipios de la Región, un
total de 15 cofradías para representarnos a todos. Poco a poco, los diversos traslados
alcanzaron la plaza del Cardenal Belluga, donde la Puerta del Perdón de la Catedral iba
recibiendo poco a poco a cofrades de toda la Diócesis, dispuestos a participar de la Misa Jubilar
de las 13h., y que fue presidia por nuestro obispo, un emocionado D. José Manuel Lorca
Planes, quién puso en valor lo que estábamos viviendo, una realidad que puso el epicentro de
la devoción popular de España durante unas horas en la capital de la Región de Murcia. La Cruz
Guía de la Cofradía de la Buena Muerte y la Virgen de la Estrella de Yecla fue nuestra particular
Cruz Jubilar, la que posteriormente sería nuestro punto de partida al recorrido por las calles de
Murcia.
Tras la eucaristía, y gracias a la constante ayuda del Cabildo Catedral, una intensa marea de
personas disfrutó de la visión del templo catedralicio que atesoraba en su interior a los
diferentes pasos de la jornada vespertina, aquellos que llegaron entre vivas y aplausos y que
serían protagonistas de la tarde primaveral en pleno mes de noviembre.
A las 17h. en punto de la tarde se abrieron nuevamente las puertas del Perdón, besadas por las
oliveras de los pasos de la Samaritana y la Oración en el Huerto y erigidas como triunfal
portada para que el Señor de Jumilla, el amarrado pasase por ellas. Lorca, azul y blanca, blanca
y azul, llevó entre oros bordados y sedas de esplendor a las imágenes del Cristo de la
Coronación y el Cristo del Rescate, seguidos de la primorosa juventud del Señor de la
Esperanza de Alcantarilla. Y como si se tratase de un camino al Calvario, el imponente San Juan
que regó sus pies en el Mar Menor llegó desde San Pedro del Pinatar y con aguas
mediterráneas vino la Virgen de los Dolores de Águilas llevando en su manto el azul del mismo
cielo.
Nos quedó la Esperanza y el Consuelo, dos de los crucificados más destacados de la Diócesis
que pusieron en las calles el culmen de la Redención, para pasar a contemplar a la yeclanísima
Virgen de las Angustias en la ciudad que le vió nacer. Desde Mazarrón nos llegó la cuna, que
más que cuna es palacio para el Cristo Yacente, tan devoto en el extraordinario besapiés
montado en la parroquial de San Juan días antes. Toda esta historia culminó en el triunfo,
Cristo resucitó en Cartagena y en Murcia aquella noche, su luz, nuestra luz, como aquella luz
que conquistó nuestro corazón en la mirada de la Virgen de la Esperanza, quién esa misma

semana llenó a tantas personas en su Santuario convertido en Iglesia de San Miguel y que
venía a representar a las glorias de la Diócesis.
Jamás tendremos, desde la Delegación de Cofradías y Hermandades palabras de
agradecimiento suficientes para tantísimas personas que han hecho posible esta locura, este
sueño. A todos los patrocinadores y colaboradores, a la Comisión creada al efecto, al magnífico
equipo de procesión, a los responsables de redes sociales, a todos los equipos involucrados en
las diferentes cofradías y hermandades, a los párrocos y sacristanes de las parroquias que nos
han acogido y a tantas y tantas personas que han hecho que, por una semana, y en el marco
del Jubileo, vuelvan a ser los días grandes de la Devoción Popular según la Diócesis de
Cartagena.

 

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