Texto Resumen XVIII Jornada Diocesana

La ciudad de Alcantarilla acogió el pasado 24 de octubre la XVIII Jornada Diocesana de Hermandades y Cofradías, un día de comunión entre cofrades que cada año organiza nuestra Delegación de Hermandades y Cofradías de la Diócesis de Cartagena junto al Cabildo o Junta de Cofradías de la ciudad anfitriona.

Tras la peregrinación de cofradías, acompañados de sus banderas, emblemas o estandartes, tenía lugar la celebración de la Eucaristía, presidida por el nuncio apostólico del Papa en España, Mons. Bernardito Auza, acompañado por el obispo de Cartagena, Mons. José Manuel Lorca; el obispo auxiliar, Mons. Sebastián Chico; y el arzobispo emérito de Burgos, Mons. Francisco Gil. Una veintena de sacerdotes participaban en la celebración, entre ellos, el delegado de Hermandades y Cofradías, Silvestre del Amor.

Más de 3000 cofrades de todos los rincones de la Región de Murcia llenaron el ‘recinto de entrevías’ y, entre las autoridades, el presidente de la Comunidad Autónoma, Fernando López Miras; el alcalde de Alcantarilla, Joaquín Buendía; y el presidente de la Asamblea Regional, Alberto Castillo.

Al inicio de la celebración, el obispo de Cartagena saludó al nuncio y a los cofrades, agradeciendo al alcalde de Alcantarilla y a las cofradías locales su esfuerzo en la organización de esta jornada, junto a la Delegación de Hermandades y Cofradías. «Esta jornada es un camino de encuentro con la Iglesia diocesana y universal, en la alegría y el gozo; tal y como nos indica el Papa Francisco en su encíclica Fratelli tutti, aspiramos a un mundo abierto para el que necesitamos un corazón abierto», subrayó Mons. Lorca.

Nuestro obispo destacó, además, el carácter solidario de los cofrades de la Diócesis, más de 600 cofradías de pasión a las que se suman las de gloria: «Todos tienen una fuerte y sincera conciencia de solidaridad porque ayudan con su esfuerzo a las instituciones de caridad. Saben levantar la bandera del compromiso porque llevan sobre sus hombros al mismo Cristo en su pasión, muerte y resurrección».

Mons. Auza trasladó a todos los presentes el ánimo y la bendición del Papa Francisco: «Sé que vuestro obispo reconoce con agradecimiento la labor que realizáis». Destacaron también sus palabras relativas al concepto de sinodalidad, que no es algo extraño a la vida de la Iglesia, ya que proviene de Sínodo, que significa camino, ruta que quienes integran el Pueblo de Dios han de recorrer juntos.

Tras la Eucaristía, el nuncio firmó en el libro de honor de la XVIII Jornada,  y conversó con el alcalde, obispos, presidente regional y equipo de la Delegación de HH y CC.